La doble cara de Barack Obama
En política el “medio camino” representa la negación de cualquier camino (John Adams).
La elección de Barack Obama, significó para el mundo entero la posibilidad de cambios democráticos en la política socioeconómica e internacional de la única superpotencia. Para ello, el nuevo presidente no escatimó promesas de igualdad, libertad, paz y prosperidad que cautivaron a sus oyentes tanto locales como internacionales. Inclusive Henry Kissinger declaró que “desde ahora Norteamérica puede dirigir el destino del mundo usando la política de automoderación”. Sin embargo hasta ahora la visión de Obama es el “medio camino”, y cada vez se asemeja más a George W. Bus, el que llevó a su país al descalabro económico.
Recientemente, Obama pidió al pueblo que tenga paciencia con la aplicación del “plan del estímulo económico” anunciado con ‘bombos y platillos’ al asumir la presidencia. Resulta que los datos estadísticos utilizados por su equipo económico para este plan estaban ‘equivocados e incompletos y requieren una corrección que demorará cierto tiempo’. Lo curioso es que la administración de Obama no encontró ningún error en el programa paralelo de “estimulo económico” para el sector financiero, ni se les pidió la paciencia a los banqueros. Sin ninguna demora el Estado les entregó a los banqueros miles de millones de dólares para que no cambien su modus vivendi en situación de crisis.
Por supuesto que la mayoría, acostumbrada desde la Guerra en Vietnam al silencio, aceptó con resignación este trato a pesar del crecimiento imparable de la desocupación que oficialmente sobrepasó el 9.5 por ciento. Actualmente para cada cinco nuevos desocupados hay sólo una remota posibilidad para una persona de encontrar trabajo a tiempo parcial. También deben tener paciencia con el hambre el 18 por ciento de niños norteamericanos menores de 17 años, que viven en la pobreza.
Obama no es capaz de ayudar a nadie, mucho menos a los indocumentados, cuyo número supera 20 millones. Mientras les promete “nueva reforma migratoria”, recrudece la política antiimigrante aumentando las redadas. Este “doble discurso” de Obama, tanto a nivel nacional como internacional, le permite sobrevivir en un país donde el presidente sólo tiene poder nominal. El poder real está concentrado en cinco complejos corporativos cuyos directivos son miembros de cada uno y de todos ellos: el complejo militar-industrial; el energético; el financiero; el farmacéutico; y el de medios de comunicación. El presidente Barack Obama es su prisionero.
Si este Obama , que prometió convertir EE.UU. en un “país igual a todos”, no puede siquiera reivindicar a su propia raza con una amnistía al periodista negro Mumia Abu Jamal, mucho menos se atreverá a abolir 785 bases norteamericanas en 179 países. Todo lo que hace sólo es discurso, condena la tortura pero no se atreve a castigar a los torturadores. Igual pasa con los tribunales militares y los supuestos prisioneros por terrorismo que fueron trasladados de las cárceles a 17 buques anfibios de los marines. Pasa igual en el golpe militar al presidente Zelaya en Honduras, dice que es ilegal pero no suspende ayuda a los golpistas.
Realmente da pena Obama y ya se sabe que su “nuevo camino” está diseñado para su pueblo de mayoría silenciosa. Pero el silencio del mundo ya se acabó y se volvió vociferante. |



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